La verdad, yo no me explico
como ese loco de Nietzsche
en su rencoroso afiche
le pudo llamar borrico
al alemán, pobre o rico,
sin respeto a ese animal,
que de todo bien y mal
más allá, en su mansedumbre,
del saber toda la cumbre
nos comparte por igual...
¡Y entró el sabio de Belén
con él en Jerusalén!
Jesús María Bustelo Acevedo
Jesús María Bustelo Acevedo
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